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Reiterativo Santiago Ydáñez PDF Imprimir E-Mail
Escrito por extraido de www.elcultural.es. Elena Vozmediano   
jueves, 30 de octubre de 2003
Image
Sin Título. 2003. Santiago Ydáñez

La repetición puede tener al menos dos motivaciones, la obsesión y la carencia de ideas. Respeto mucho a los artistas obsesivos. Muestran un asomo de locura que, a pesar del razonable pero lamentable descrédito de las nociones románticas sobre el arte, mantiene esa cualidad inquietante, hasta peligrosa, que tienen cierto tipo de obras importantes. Pero hay obsesiones sospechosas y aunque, según está el panorama, se pueda llegar a entender que una fórmula exitosa se reitere para sacarle todo el partido posible, tal actitud no se debe aplaudir.

Santiago Ydáñez (Jaén, 1969) ha estado pintando el mismo cuadro durante al menos cuatro años. Un cuadro muy bueno. Se ha autorretratado decenas, cientos de veces, con el rostro cubierto de espuma de afeitar y con todos los gestos que sus músculos faciales han podido combinar. En superficies cada vez más grandes, ha demostrado una gran habilidad al dar forma a los empastes de acrílico blanco y negro, con mayor o menor relieve. Con carboncillo y con tinta china ha trasladado al papel el mismo tipo de imágenes. Muy dramático, muy teatral, buena pintura. Parece que su propósito es poner de manifiesto la capacidad de metamorfosis del cuerpo, del rostro, de la identidad. Realmente ha sido un buen proyecto, pero se ha agotado. Consciente tal vez de ese agotamiento, en esta exposición en La Fábrica introduce, junto a un nuevo grupo de cuadros, más contenidos, una innovación: la fotografía.
 
Es muy probable que la hubiera utilizado anteriormente para sus composiciones, que juegan con los cortes de los encuadres, con los escorzos, con perspectivas inhabituales. Ahora la ofrece, en gran tamaño y montaje estupendo, como obra. De nuevo se autorretrata, esta vez con la boca llena de “sangre” que le chorrea por el pecho y con muecas extremas. Da paso al color y, lo que en las pinturas y los dibujos es intenso y monumental, aquí parece afectado y bastante trillado. Hay pocos pintores buenos. Confiemos en que Ydáñez siga siendo uno de esos pocos.

www.elcultural.es

Elena Vozmediano 

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