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Sorolla. Visión de España en Sevilla PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Fundación Bancaja   
sábado, 10 de mayo de 2008

Ayamonte. La pesca del atún. - Sorolla. Visión de España
Sorolla

Precedida por un enorme éxito en Valencia, Bancaja presenta en Sevilla Sorolla. Visión de España. El pasado 7 de noviembre se presentó en Valencia la exposición Sorolla. Visión de España, una colección de catorce lienzos que realizó el pintor valenciano por encargo de la Hispanic Society de Nueva York.

La muestra inauguró la reapertura del Centro Cultural Bancaja en la ciudad, después de casi dos años de remodelación.

Tras su paso por Valencia y con más de 452.800, Sorolla. Visión de España comienza su itinerancia en Sevilla, donde permanecerá hasta el próximo 29 de junio en el Museo de Bellas Artes de la capital hispalense. Posteriormente, los murales de Sorolla podrán contemplarse en el Museo Municipal de Málaga del 18 de julio al 21 de septiembre. La itinerancia continuará en el MNAC de Barcelona, que acogerá la exposición del 16 de octubre al 11 de enero de 2009. El Museo de Bellas Artes de Bilbao recibirá la obra del pintor valenciano el 2 de febrero, hasta el 12 de abril; y en el Museo del Prado de Madrid se podrá ver la exposición del 7 de mayo al 26 de julio. La itinerancia de la muestra finalizará en septiembre de 2009, cuando volverá de nuevo a Valencia para exponerse hasta el 12 de octubre.

Igual que en su traslado desde Nueva York, en cada itinerancia, los murales viajarán en cajas especiales con el fin de garantizar la máxima seguridad, y se buscarán las mejores rutas para su traslado.

Guías multimedia
Por otro lado, Bancaja pondrá a disposición de todos los visitantes de la exposición guías multimedia móviles gratuitas para facilitar el acceso a la información sobre la muestra.

Esta iniciativa de Bancaja supone la mayor implantación de las nuevas tecnologías en el ámbito de los museos puesta en marcha en España, y con ella la Entidad pretende facilitar el acceso a material multimedia explicativo sobre la obra de Sorolla de forma personalizada e individualizada.
A través de cien ordenadores de bolsillo que funcionarán como guías móviles, los visitantes podrán acceder a contenidos variados que van desde los comentarios técnicos e históricos de los comisarios de la exposición Felipe Garín y Facundo Tomás o las notas biográficas de la biznieta del autor, Blanca Pons-Sorolla, hasta las explicaciones sobre el proceso de restauración de la obra o vídeos relacionados con la obra que permitirán ampliar información sobre la misma.
Estos dispositivos móviles responden a las más avanzadas tecnologías y, en un futuro, permitirán a las personas sordas acceder de forma autónoma a videos explicativos en lenguaje de signos rompiendo así las barreras que este tipo de personas sufren con los tradicionales sistemas basados en audio guías.
Bancaja ha puesto en marcha esta iniciativa gracias al proyecto de investigación MoMo, desarrollado por el equipo de investigación FutureLab de la Universidad Politécnica de Valencia y dirigido por el profesor Javier Jaén.

Acuerdo con la Hispanic Society of America

Con motivo de la inauguración del nuevo Centro Cultural de Bancaja en Valencia, la Entidad pretendía organizar una exposición excepcional. Después de estudiar diversas alternativas, surgió la posibilidad de traer por primera vez a España los paneles que pintó Joaquín Sorolla para la Hispanic Society de Nueva York.
Después de largas negociaciones, en las que siempre se contó con una gran disposición por parte de la Hispanic Society, se llegó a un acuerdo con el museo americano en el que Bancaja se comprometía a restaurar las piezas y la Hispanic cedía las obras a la Entidad por un periodo de un año, que finalmente se ha ampliado a dos.
El coste del proyecto asciende a unos tres millones de euros y las obras en su conjunto han sido aseguradas por valor de más de 100 millones de euros.
Con Sorolla. Visión de España, Bancaja continua la línea de traer grandes exposiciones para acercar a la sociedad grandes obras de la humanidad, como se hizo con la muestra de Faraones en 2004, que fue galardonada como una de las mejores obras sociales de ese año, o Guerreros de XI’AN, que por primera vez en España fue gratuita y fue la exposición más visitada de Valencia.

Restauración de las obras

Para la restauración de las obras se organizó un Comité Técnico, encargado de decidir las tareas que se iban a desarrollar sobre los lienzos, formado por Felipe Garín, Comisario de la exposición; Miguel Ángel Utrillas, Gerente de la Fundación Bancaja; Rafael Alonso, Restaurador del Museo del Prado; Vicente Ripollés, Restaurador en arte de la colección Bancaja; Marcus B. Burke, Conservador de la Hispanic Society; Michael Duffy, Restaurador del Museo de Arte Moderno de Nueva York y Jonathan Sherman, Restaurador de Sherman Art Conservation de Nueva York.

Después de un exhaustivo estudio, el informe técnico dictaminó que las obras se encontraban en un buen estado de conservación y que los trabajos de restauración serían sencillos y limitados a limpieza, a excepción de algunos pequeños retoques.

Los trabajos de restauración se realizaron en Nueva York por un equipo de seis restauradores, dirigido por Vicente Ripollés. Era la primera vez que se realizaba una intervención integral de los lienzos de Sorolla, y se llevó a cabo con el máximo respeto a la obra original, a través de actuaciones totalmente reversibles e inocuas, encaminadas en todo momento a mantener la unidad cromática y la correcta lectura de la misma. Estos trabajos, que tuvieron una duración de cinco meses, permitieron descubrir numerosos detalles ocultos por la suciedad ambiental.

Análisis del estado de conservación de las obras

En primer lugar se realizó un análisis de los materiales utilizados por Joaquín Sorolla con el fin de elaborar un informe-diagnóstico del estado de conservación de la capa pictórica, el soporte-tela y los bastidores de los catorce lienzos. En los casos en que éstos se encontraban debilitados en sus extremos, se colocaron bandas o bordes de tela para reforzarlos (siempre reversibles), consolidando el perímetro de la obra, y facilitando con ello el posterior montaje sobre el bastidor.
El estudio de la obra pictórica de Sorolla se llevó a cabo desde el punto de vista del análisis científico, utilizando técnicas analíticas que aportasen información objetiva sobre los materiales utilizados. En este sentido, la Unidad de Arqueometría del Instituto de Ciencia de los Materiales de la Universitat de València (ICMUV) realizó durante una semana los primeros análisis de pigmentos de las obras mediante fluorescencia de rayos-X dispersiva en energía (ADXRF). Se trata de una técnica analítica no-destructiva que no precisa la toma de muestras y que está integrada en un módulo portátil que permite realizar los análisis en el mismo lugar donde se exponen las obras. Los análisis de EDXRF se realizaron en las salas de exposiciones de la Hispanic Society of America, del Museo de Bellas Artes de La Habana (Cuba) y del Museo de Bellas Artes de Valencia, y permitieron catalogar la paleta de pigmentos de Sorolla en una incipiente base de datos usada en la expertización de obras del Museo de Bellas Artes de La Habana, dudosamente atribuidas a Sorolla. Estos análisis aportaron un importante apoyo técnico a los procesos de adecuación y limpieza.

Intervención

A pesar del buen mantenimiento de las obras desde que fueron pintadas, éstas acusaban partículas sólidas y suciedad superficial que se habían ido acumulando de forma inevitable a lo largo de los años. En algunos lienzos se apreciaba la descohesión de la película pictórica en zonas concretas que han tenido que ser intervenidas para evitar daños mayores.

También se observaron viejas intervenciones de carácter puntual en diversas zonas de los cuadros. Éstas se realizaron siguiendo las pautas del taller de restauración de la Hispanic Society of America.

Así pues, se decidió llevar a cabo un trabajo de eliminación de la suciedad superficial así como una limpieza más profunda mediante procedimientos no agresivos. Utilizando en todo momento soluciones enzimáticas y disolventes de muy escasa penetración y elevada volatilidad. Para ello, después de consolidar los soportes, se procedió a eliminar las diversas capas de cera aplicada a modo de consolidación en anteriores intervenciones. A continuación, se limpió la película pictórica y posteriormente se realizó el estucado de las faltas de pintura y la reintegración cromática diferenciada de las faltas.
Por último, para el acabado final, se decidió no aplicar ningún tipo de barniz con el fin de respetar el estado primigenio de la obra, ya que Sorolla nunca llegó a barnizarlas.

Descubrimiento de detalles ocultos

Los trabajos de restauración han permitido descubrir numerosos detalles ocultos hasta ahora como consecuencia de la suciedad ambiental acumulada y los restos de cera pictórica. Tras la eliminación de ambos, los restauradores han podido comprobar la luminosidad y brillantez de los colores utilizados por Sorolla, y la existencia de varios centímetros de pintura original oculta en los bordes laterales de dos de los fragmentos que componen el panel Castilla. La fiesta del pan. Asimismo, después de la limpieza de los cuadros, se pueden apreciar con mayor perceptibilidad entre otros muchos detalles, un personaje subido en los alto de una palmera en la pintura Elche. El palmeral, el humo del cigarro del personaje a caballo que se encuentra a la derecha del panel Sevilla. El encierro, o la Cruz de Mayo al fondo del panel Sevilla. El Baile que se aprecia con más intensidad.
La restauración ha permitido saber también que los lienzos de tela industrial tienen diversos grosores, que la tela de Sevilla. Los toreros fue preparada artesanalmente o que los bastidores están hechos de madera de pino del norte de Nueva York y no han sufrido ningún ataque de insectos xilófagos.

Traslado desde Nueva York a Valencia

Las obras de Joaquín Sorolla llegarona Valencia el pasado 30 de septiembre en un Jumbo 747 Cargo fletado por Bancaja. Era la primera vez en la historia que salían del salón de la Hispanic Society de Nueva York.

Antes de su traslado, se realizaron los trabajos de embalaje de las catorce piezas, que tuvieron una duración aproximada de dos semanas. Se utilizaron los métodos más apropiados a las características de las obras, con el fin de garantizar la máxima seguridad en su transporte.
En total se trasladaron 21 cajas, cuyo volumen superaba los 77 metros cúbicos aproximadamente.
Algunas de las obras tuvieron que ser desmontadas de sus bastidores debido a sus grandes dimensiones (entre todas ocupan un total de 200 metros cuadrados) y viajaron enrolladas en contenedores especiales. Fue el caso de los lienzos Andalucía. El encierro, Sevilla. Los Nazarenos, Extremadura. El mercado, Ayamonte. La pesca del atún (la parte inferior), Galicia. La Romería, Castilla. La fiesta del pan (la primera y segunda parte de la izquierda), Aragón. La Jota, Cataluña. El pescado, Valencia. Las Grupas, y Sevilla. El baile.
El resto de piezas viajaron en el interior de cajas sin ser desmontadas de sus bastidores. Se trata de los lienzos Sevilla. Los toreros, Guipúzcoa. Los bolos, Ayamonte. La pesca del atún (la parte superior), Castilla. La fiesta del pan (el resto de piezas a excepción de las que viajan en rulo), Navarra. Concejo del Roncal, y Elche. El Palmeral.
A su llegada al aeropuerto de Valencia, las obras fueron trasladadas al Centro Cultural Bancaja en cuatro camiones equipados con un moderno sistema de control y seguimiento, a través de GPS, que permitió visualizar la posición exacta de los mismos y su velocidad de circulación. La ruta fue marcada con el fin de que garantizar las máximas condiciones de seguridad en el transporte y el menor inconveniente para la circulación urbana.

Montaje de Sorolla. Visión de España

Antes de proceder al montaje de las obras en las salas de exposiciones del Centro Cultural Bancaja de Valencia, los catorce lienzos permanecieron durante 24 horas en reposo en el interior de las cajas.

En primer lugar se abrieron las cajas más pequeñas, en las que viajaron las piezas que no se desmontaron. Las más grandes, se acoplaron de nuevo en sus bastidores para su colocación en la sala de exposiciones.

Ya en las paredes del Centro Cultural Bancaja, las obras tuvieron un proceso de aclimatación progresivo con el fin de no someterlas a cambios bruscos de temperatura. En este sentido, permanecieron un tiempo en las salas, adaptándose a las condiciones estándar internacionales (21ºC y 50% de humedad).
La colocación de los cuadros en el Centro Cultural Bancaja es muy distinta a la ubicación que tenían en la Hispanic Society, ya que estan a una altura mucho más baja, lo que permitirá resaltar la grandiosidad, el color y la proporción de las mismas.

Archer Milton Huntington

Archer Milton Huntington nació en 1870 en el Bronx. Era hijo del industrial Collis P. Huntington, fundador de la compañía de ferrocarriles Central Pacific Railroad y de los astilleros Newport News Shipbuilding and Drydock Companies, del cual heredó una de las mayores fortunas de los Estados Unidos.
Desde muy joven mostró un gran interés por la cultura española, viajando con tan solo 20 años a España para conocer en primera persona nuestro país.
En 1904, Huntington fundó la Hispanic Society of America con el fin de establecer una biblioteca y un museo público para difundir la cultura española y latinoamericana de forma gratuita.

Bajo la dirección de Huntington, la Sociedad hizo crecer el conocimiento de España y de su cultura, apoyando grandes exposiciones y publicaciones. Como reconocimiento de sus hazañas personales, tanto como los logros de la Sociedad, Huntington recibió muchos títulos honoríficos y nombramientos de las academias españolas y de los patronatos de muchos museos.
Hoy en día, la Sociedad mantiene el legado cultural de su fundador, con grandes exposiciones, nuevos programas y la reciente adquisición del edificio adjunto al de la Sociedad.

Hispanic Society of America

La Hispanic Society of America está situada en Broadway y fue fundada por Archer Milton Huntington (1870- 1955) el 18 de mayo de 1904.
Bajo la dirección personal de Huntington, la Sociedad publicó más de 200 libros monográficos relacionados con casi todas las facetas de la cultura hispánica, escritos por conservadores de la Sociedad y por reconocidos estudiosos internacionales. Numerosos hispanistas pudieron investigar y publicar estudios en las revistas más prestigiosas, como Art Bullein, La revue hispanique o la Romantic Review.

Desde su inauguración, la Sociedad ha organizado importantes exposiciones de arte; la primera fue en 1909 con obras del pintor valenciano Joaquín Sorolla Bastida.
Actualmente, la Hispanic Society of America es el más importante museo de arte español fuera de España, con una colección propia de más de 800 pinturas, 600 acuarelas, 1.000 esculturas y 6.000 objetos decorativos, así como una colección de grabados y más de 175.000 fotografías desde 1850.
Las  pinturas van desde la época medieval hasta nuestros días e incluyen auténticas joyas del siglo de oro español, además de obras del siglo XIX y del siglo XX. Entre los cuadros más destacados del siglo XVI se encuentra La Piedad del Greco (1575-77), obra que realizó durante su estancia en Roma y en la que muestra la gran influencia del renacentismo italiano.

Del Siglo de Oro, destacan pinturas de artistas como Francisco Zurbarán, Jusepe Ribera, Alonso Cano, Murillo o Diego de Velázquez. De Francisco José de Goya, cuenta con importantes dibujos, grabados y cuadros, como el retrato de la Duquesa de Alba (1797). La colección de pinturas de la Sociedad la completan artistas del XIX y XX como Joaquín Sorolla Bastida, Mariano Foruny, Ramón Casas, Santiago Ruisiñol, Isidro Nonell e Ignacio Zuloaga.
Pero además, la Hispanic Society of America cuenta con una de las mejores colecciones de cerámica hispanomusulmana formada por más de 150 piezas desde el siglo XIV hasta el XX. El museo tiene objetos decorativos y utilitarios de cerámica y porcelana procedentes de distintos talleres de España, Italia y México.
La colección se completa con piezas de joyería, orfebrería, arqueología, tejidos, grabados, fotografía y una biblioteca formada por 15.000 libros, del que destaca una primera edición del Quijote.

Joaquín Sorolla Bastida

Joaquín Sorolla Bastida supo captar la luz del Mediterráneo de forma única. Nació en Valencia en 1863, en el seno de una familia modesta. A los dos años quedó huérfano y fue recogido por sus tíos maternos. Los estudios no le llamaban la atención, sintiendo gran inclinación por el dibujo y la pintura. El director de la escuela aconsejó que el pequeño Joaquín fuera matriculado en la Escuela de Artesanos, donde asistió a las clases nocturnas de dibujo del escultor Cayetano Capuz.
En los años siguientes trabajó como cerrajero y coloreando fotografías mientras asistía a las clases en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. Una visita en 1881 al Museo del Prado provocó su admiración por Velázquez, Ribera y Prado. Su carrera artística empiezó a cosechar premios y medallas, obteniendo una pensión para estudiar en Roma y París. Contrajo matrimonio con Clotilde García del Castillo en 1888, con quien tuvo tres hijos.

Los premios fueron cada vez más importantes, obteniendo una Medalla de Primera Clase en 1895 con Aún dicen que el pescado es caro, obra con la que participó en el realismo social tan en boga aquellos años. Poco a poco alcanzó su madurez artística, realizando en Madrid un importante número de retratos - como los de Areliano de Beruete o María Guerrero - con los que obtuvo el reconocimiento en la capital de España y en París.

Su fama internacional llegó con las exposiciones de París (1906) y Nueva York (1909), en las que alcanzó un importante éxito de ventas y de crítica. Su estilo luminista era admirado por todos. La luz valenciana, las gentes del pueblo y sus actividades protagonizan sus cuadros, en los que la luz y el color - aplicado con largas pinceladas - son los elementos principales, como bien se aprecia en Niños en la playa. Su obra más importante la realizó para la Hispanic Society de Nueva York, donde decoró las paredes de su biblioteca con paneles de temática regional española.

Trabajó sin descanso en este encargo entre 1912 y 1919, constituido por catorce paneles por los que recibió 150.000 dólares. En estas obras se dejó los últimos años de su vida ya que al finalizar, sufrió un ataque de hemiplejia en su casa de Madrid el 17 de abril de 1920, falleciendo tres años después, sin apenas disfrutar del nombramiento como profesor de colorido y composición en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (septiembre de 1919), ni de la inauguración de su obra maestra en Nueva York, tres años después de su muerte.


Sorolla. Visión de España

En 1911, Huntington encomendó a Joaquín Sorolla (1863-1923) un encargo muy especial que le ocupó los últimos años de su vida: la decoración de una gran estancia rectangular con una serie de paneles que ilustrarían las distintas regiones de España, captando su peculiar carácter a través de sus paisajes y sus gentes.
El resultado fue la sala que hoy conocemos con el nombre de Sorolla, ornamentada con catorce paneles de gran formato pintados al óleo y montada póstumamente en 1926. Esta serie que Sorolla empezó a esbozar en 1911 quedó concluida en 1919 y su ejecución llevó al artista a viajar por toda España pintando y tomando apuntes durante los ocho años que duró la creación del trabajo.

1. Castilla. La fiesta del pan.
Ésta es la más grande y la más planificada de las obras de la exposición.  A diferencia de las otras, en las que pinta una particularidad curiosa de cada región, aquí lo mezcla todo, completando así una amalgama de personajes y motivos a los que Sorolla dio muchas vueltas. Para “su” Castilla, el pintor tomó los modelos al natural pero terminó la composición en su estudio de Madrid.

2. Sevilla. Los Nazarenos.
Refleja la procesión de los nazarenos. Se trata de un óleo que mira directamente al espectador y en el que los personajes se disponen como si estuvieran participando en una obra de teatro, enfocando sus rostros y gestos hacia el público.

3. Aragón. La Jota.
Para este cuadro Sorolla realizó estudios de paisajes y bocetos en torno a la Jota. El resultado es una de las muestras de mejor colorido de Sorolla, presente tanto en las combinaciones de los trajes como en las bandas del paisaje que sirve como fondo. Destaca la visión de movimientos de las joteras.

4. Navarra. El Concejo del Roncal.
Muestra el acto que se realiza el 13 de julio desde el año 1375 en el pueblo de El Roncal, conmemorando la resolución de una disputa entre el valle francés de Baretour y el valle del Roncal de Granada. Casualmente, se trata del único cuadro en el que Sorolla plasma a alguna autoridad o representante de alguna institución, reflejando su idea democrática de España. Los personajes de esta obra muestran una marcada huella de Velázquez y una colocación que remite a la pintura europea abierta por Edouard Manet.

5. Guipúzcoa. Los bolos.
En Los Bolos, el paisaje se organiza en torno al color verde, reflejando así la esencia del País Vasco con el monte Igueldo al fondo. Este cuadro expresa la frescura que captaba Sorolla reflejando momentos y supone una muestra de los cambios de ideas del pintor en función de las impresiones que iba recibiendo en su entorno.

6. Andalucía. El encierro.
Esta obra describe una típica escena andaluza, en la que se aprecia un grupo de mayorales, dos delante de dos toros y otros tres al fondo, que conduce reses bravas a través de un camino rural, paraje de pitas y chumberas, que bordea el camino de tierra y las vías del ferrocarril. Se aprecia cómo cada zona de color fue motivo de juego para el pintor, destacando el blanco sorollesco.

7. Sevilla. El baile.
Para realizar el cuadro de El Baile, Sorolla ejecuta varios estudios y bocetos. El resultado es una escena típicamente española llena de color, luz y movimiento que, junto con el cuadro de Valencia y el de Los Toreros de Sevilla, refleja las obras más españolas de esta colección.

8. Sevilla. Los toreros.
Quince figuras masculinas vestidas de torero son el centro de este panel, en el que los personajes se traslapan unos con otros por diferencias de color en los trajes y las caras. Destaca el contraste de definición de algunas de las figuras con otras que quedan emborronadas, unas en luz y otras en sombra, aludiendo a las dos típicas partes de la plaza de toro.

9. Galicia. La Romería.
Para pintar la Romería gallega, Sorolla se instaló en Villagarcía de Arosa, en el castillo de Vista Alegre, que daba directamente a la ría. En este mural, Sorolla hace confluir una romería con una feria de ganado y en ella entrelaza personajes como un gaiteros soplando, tres mozas sentadas en primer plano con una cesta cubierta con un mantel blanco y el grupo central de cinco muchachas de las que una de las dos primeras mira al gaitero con curiosidad y la otra dirige sus ojos al espectador, invitándole a mirar la escena.

10. Cataluña. El pescado.
A Sorolla le pareció tan hermoso el puerto de Barcelona que lo eligió como motivo de su cuadro. Si bien, más tarde decidió dar prioridad al pescado, pero cambiando de escenario, trasladándose hasta Santa Cristina, en Lloret de Mar.
En El pescado vuelve a surgir el típico eje cromático sorollista blanco-azul, pero con más fuerza que antes: el blanco sigue una línea quebrada a través de las ropas de las mujeres, desde la izquierda hasta la camisa de la mujer del centro de la composición.

11. Valencia. Las grupas.
En un primer momento Sorolla quería pintar un campo de naranjos, pero un día pasó por la catedral de Valencia y dio con los preparativos de la procesión de San Vicente Mártir. Este cuadro es el más alegre en cuanto a colorido, seguramente por tratarse de su tierra natal, según los comisarios de la exposición, Felipe Garín y Facundo Tomás.

12. Extremadura. El mercado.
Sorolla se desplazó hasta Plasencia para observar in situ a las gentes de Montehermoso que trabajaban en el mercado; pero además, compró varias fotografías, en especial a su suegro Antonio García, con las que se documentó para encontrar sus escenarios preferidos.

13. Elche. El palmeral.
Con este cuadro, Sorolla culmina la serie del Levante español. En esta composición una docena de jornaleras y un trabajador laboran en un huerto de palmeras, recogen dátiles ya maduros - Sorolla esperó adrede para no captarlos verdes - y los disponen ordenadamente en cestas redondas. Destaca el gran colorido del cuadro, así como la luz tamizada por las palmeras como si tuvieran neblina.

14. Ayamonte. La pesca del atún.
Ayamonte le parecía a Sorolla exacto de color y construcciones, por eso eligió esta región. En La pesca del atún, un panel de casi cinco metros de longitud, hay una íntima imbricación entre el paisaje y las figuras de los pescadores. Surge de nuevo el blanco y el azul organizando cromáticamente la composición, acompañado por la potencia del toldo amarillo, cuyos reflejos se extienden a través de todos los elementos. Se suma el rojo de la sangre de los pescados y el conjunto de brochazos grandes entre los que vuelve a resaltar el brillo del blanco.

Sorolla. Visión de España
Del 24 de abril al 29 de junio de 2008
Museo de Bellas Artes - Sevilla
Plaza del Museo, 9

Comisariada por: Felipe Garín y Facundo Tomás

Después de su paso por Sevilla, la muestra itinerará por Málaga, Barcelona, Bilbao y Madrid

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